sábado, 23 de febrero de 2013

MANUEL BELGRANO Y SIMÓN RODRÍGUEZ Educación técnica, descolonización pedagógica y amor al trabajo (*)

por Hugo Ferreira para Didáctica de esta Patria

Manuel Belgrano


Simón Rodriguez

Los saberes del trabajo en el pensamiento de Belgrano y Rodriguez
En los más importantes estudios sobre la historia de la educación argentina, más específicamente en la obra de Adriana Puiggrós, aparece una preocupación por la dificultad de incorporar “saberes de trabajo” dentro de la estructura escolar.
Pareciera que muchos debates que se dieron a los largo de la historia pedagógica de nuestro país giraron alrededor de cierto utilitarismo o enciclopedismo, entre el peligro de formar obreros sumisos y desviar a la clase obrera de un destino universitario por un lado, y de formar una clase media intelectual y pedante, con aires de oficial y sin capacitación para peón, por el otro. Quizá un recorrido por la historia nos ayude a reflexionar y salir del laberinto de las dicotomías. Porque, como decía el maestro Leopoldo Marechal, “De todo laberinto se sale por arriba”.
Desde el nacimiento de los nuevos Estados Americanos se buscó realizar una educación general que enseñase oficios diversos para todos los grupos populares que conformaban la población del continente. Dos exponentes de este pensamiento, contemporáneos entre sí, fueron Manuel Belgrano (1770-1821) y Simón Rodríguez (1769-1854), cuya obra pedagógica ha comenzado a ser releída recientemente. Dos de estas lecturas son los trabajos De Simón Rodríguez a Paulo Freire de Adriana Puiggrós1 y, con el estudio preliminar de Rafael Gagliano2, los Escritos sobre Educación de Manuel Belgrano editado por la Universidad Pedagógica de la Provincia de Buenos Aires. Para este artículo nos basaremos en ambos estudios, además de escritos tanto de Belgrano como de Simón Rodríguez.
En primer lugar, es necesario señalar que los proyectos educativos de Belgrano y Rodríguez se enmarcan dentro de un proyecto general de Estado. Esto, que ha sido señalado fuertemente a lo largo de diversos trabajos por el maestro Gustavo Cirigliano3 era expuesto por el creador de la bandera y por el maestro de Bolivar, no en términos de un estado ajeno de los sujetos socio-culturales que habitaban el territorio sudamericano, sino pensado con el objetivo de crear “la felicidad y la subsistencia firme del más grande número de hombres posible.”4
 Daniel Santoro, "Gótico Justicialista", óleo 120 x 80 (2011)

En sus escritos, en su carácter de funcionario colonial y luego de funcionario de la Primera Junta, como militar y como asesor de los congresos de los años 1813 y 1816, Belgrano jamás habla de “ineducabilidad”:
Como pedagogo criollo Belgrano sostiene con fuerza política la educabilidad de todos los hombres y mujeres americanos, en su singularidad específica e identidades concretas –como labradores, como jornaleros, como artesanos, como huérfanos- y establece la educación como el origen de todo progreso social, de toda regeneración moral y de toda reconstrucción económica.”5
Por su lado, Adriana Puiggrós afirma sobre Rodríguez:
la educación latinoamericana debía tener como núcleo organizador, y como sustento, a la población pobre y marginada, a la cual consideraba con las mismas dotes intelectuales y con los mismos derechos al acceso a la educación que al resto de los habitantes. Los negros, los indios, los pobres […], debían constituir la base de un sistema educativo que jugara para una democracia que el maestro de Bolívar soñaba popular.”6
En ambos próceres, encontramos que además de conocer profundamente la realidad social que los rodeaba, también plantearon la necesidad de una escuela funcional a un proyecto productivo. Así, Rodríguez proponía la enseñanza de albañilería y la vinculaba con la construcción de casas en Lacatunga,7 mientras Belgrano proponía escuelas de hilanza de lana y algodón para abastecer a las fábricas.8 Es decir, una educación como parte integrante y fundamental de un proyecto nacional y productivo.
Más allá de las teorías económicas que en ese entonces estaban en boga en Europa, en los escritos de Belgrano y de Rodríguez lo que aparece como “riqueza” es el hombre-mujer real y concreto, concebido “integralmente como iberoamericano”,9 y su felicidad como objeto del Estado.10 Esto abría un océano de distancia entre la concepción del Estado de estos dos patriotas de la independencia americana (más cercano al “estado solidarista” del Tawantisuyu) y el “estado privatista” europeo.11 Una “economía de amparo” o una “economía de desamparo”, retomando una conceptualización de Rodolfo Kusch.12 No por casualidad, Belgrano concibió una monarquía constitucional con un Inca a la cabeza y su capital en el Cuzco13. Tampoco es casual que de las cuatro escuelas que ordenó fundar Manuel Belgrano en 1813, donando el premio otorgado por la Asamblea General Constituyente de ese año como premio a su victoria en la Batalla de Salta, la primera haya sido inaugurada durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón y la cuarta durante el gobierno de Néstor Kirchner14

 Saberes del trabajo, formación corporal y educación de la mujer en las obras de Belgrano y Rodriguez


Daniel Santoro, "El guardapolvo nuevo", óleo 170 x 150 cm (2005)



En segundo lugar, trataré de los saberes que Simón Rodríguez y Manuel Belgrano proponían que se enseñaran, los cuales eran fundamentalmente saberes socialmente productivos o saberes de trabajo.15
Simón Rodríguez planteaba como saberes principales la agricultura, albañilería, herrería y carpintería.16 Belgrano proponía la creación de escuelas de agricultura, dibujo, hilanza y de comercio y navegación.17 Si bien este último no propuso la enseñanza de albañilería, en su Memoria planteada al Real Consulado en 1796 Belgrano se preguntaba “[l]as obras públicas, las casas, etc., ¿quién las hace?”.

 Daniel Santoro "El Sueño de la casa propia", óleo 100 x 120 cm (2009)

Ambos autores plantearon la necesidad de la educación de mujeres, mayormente aprendizajes ligados a lo textil (hilanza, dibujo, cocer, bordar, etc.) en una época donde llegaba a ser más caro vestirse que adquirir una parcela de tierra. Rodríguez pensó esa educación en clave mixta, no así Belgrano. Pero en lo que sí coincidieron ambos patriotas fue en la necesidad de una independencia económica femenina. El venezolano afirmaba que “[s]e daba instrucción y oficio a las mujeres para que no se prostituyesen por necesidad, ni hiciesen del matrimonio una especulación para asegurar su subsistencia”;18 mientras que el rioplatense escribía que “con el trabajo de sus manos se irían formando peculio (…), ocupadas en trabajos que les serían lucrosos tendrían retiro, rubor y honestidad”. Esta propuesta y exposición incipiente de una auténtica emancipación económica femenina también era una valorización de la mujer como actriz económica y cultural de las sociedades que Rodríguez y Belgrano contribuyeron a formar. Esto adquiere una especial relevancia si tenemos en cuenta el caso de Belgrano, quien en los diez años de su vida como revolucionario, estuvo rodeado de mujeres igualmente revolucionarias de su época, tal es el caso de María Josefa Ezcurra, su compañera desde que fue designado al frente del Ejército del Norte y quien más tarde sería dirigente del Partido Federal bonaerense; Juana Azurduy de Padilla, Libertadora de Bolivia, a quien Belgrano legó su sable ante la negativa de Buenos Aires de darle grado militar; y Remedios del Valle Rosas, la enfermera y soldada afroargentina nombrada por el propio Belgrano como la “Madre de la Patria”.
Estos saberes de trabajo se complementaban, sin contradicciones en el pensamiento de los dos próceres, con la aún hoy denominada instrucción básica en letras, humanidades y ciencias, así como con el adoctrinamiento católico de la época. Sin embargo, ya Simón Rodríguez se planteaba el tema de la formación corporal. El maestro de Bolívar conceptualizaba el “arte de educar” a partir de cuatro elementos:
Instrucción Social, para hacer una nación prudente:
Corporal, para hacerla fuerte:
Técnica, para hacerla experta: y
Científica, para hacerla pensadora”.19
Aún más, y como resultado de sus décadas de experiencia como docente, el venezolano hacía la siguiente propuesta pedagógica:
“En lugar de que [el niño] se apoltrone en el aire viciado de una habitación, hay que llevarle en medio del prado a que corra, juegue y se caiga cien veces. Con eso aprenderá a levantarse y a sufrir los golpes que habrá de soportar más tarde, se hará intrépido en todo.”20

 Daniel Santoro, "Colonia de vacaciones en Mina Clavero", óleo140 x 110 (2009)

Pasaría más de un siglo en la Argentina, desde los ejercicios físicos militarizados, la desmilitarización de los mismos a partir de la obra de Romero Brest en general, y de Arsenio Thamier, hasta llegar nuevamente a una posibilidad lúdica de formación corporal a través del deporte.

La descolonización como propuesta pedagógica en Rodríguez y Belgrano

En lo que se refiere a la instrucción básica, Rodríguez y Belgrano se plantearon una “descolonización pedagógica” (siguiendo la conceptualización de Arturo Jauretche21, con el sentido de reconocer y valorar América; es decir, lo propio como posibilidad y posibilitador. De esta manera, Belgrano en su Reglamento para las cuatro escuelas que ordenó fundar el 25 de Mayo de 1813, urge por esta descolonización:
El maestro procurará con su conducta y en todas sus expresiones y modos inspirar a sus alumnos, (…) un espíritu nacional, que les haga preferir el bien público al privado, y estimar en más la calidad de americano, que la de extranjero”.22
Por su parte, Simón Rodríguez planteaba que en América “inventamos o erramos”. En esa línea de pensamiento, el caraqueño denunciaba conceptualmente la re-colonización ideológica que comenzó a operar en la dirigencia de los nuevos estados americanos:
¡Traer ideas Coloniales a las Colonias!… es un Extraño antojo. – ¿Estamos tratando de quemar las que tenemos? – ¿y nos vienen a ofrecer otras? – ¿creyendo que porque están adobadas a la moda, no las hemos de reconocer?? – ¿Estamos tratando de sosegarnos, para entendernos en nuestros negocios domésticos? – ¿y vienen a proponernos cargamentos de Rubios… en lugar de los negros que nos traían antes? – ¿para alborotarnos la conciencia, y hacernos pelear por dimes y diretes, sacados de la Biblia??…”23
 Daniel Santoro "Civilización y barbarie", óleo 170 x 130 cm (2006)

A través de estas ideas y conceptos pedagógicos que aquellos dos patriotas sembraron en aquel entonces, se pretendía esta descolonización cultural necesaria para emprender la tarea de dar nacimiento a las nuevas naciones americanas. De manera similar lo planteaban José Artigas en la escuela del campamento político-militar de Villa Purificación durante su protectorado de la Liga Federal,24 o José de San Martín durante su protectorado en Perú en el que hizo hincapié en el estudio y conservación de las obras culturales y edilicias del Tawantisuyu.25 ¿Qué es lo que une a estas cuatro propuestas, en diversas geografías de la América del Sur? La urgencia por el conocimiento de lo propio. De esta manera, el ejercicio descolonizador quizá haya comenzado al colocar al frente de las escuelas el escudo diseñado por Tito Quispe Túpac Huáscar26 para la Asamblea del año XIII, con su gorro colla y su sol incaico.

Palabras finales: El amor al trabajo
Volviendo a los saberes de trabajo que proponían Manuel Belgrano y Simón Rodríguez, y para cerrar esta reflexión, ¿cuál era el fin último de la educación técnica que ambos se proponían? Ciertamente no consistía simplemente en crear un proletariado dócil y capacitado para una industria casi inexistente en el continente en la alborada del siglo XIX. Si bien la creación de industrias era parte del proyecto de los revolucionarios de la emancipación – para Belgrano y Moreno debía ser creado por el Estado; Rodríguez pensaba más en un capitalismo cooperativista protegido por el Estado –, lo que se habían propuesto era “instruir, y acostumbrar al trabajo”27 en palabras de Rodríguez, y a “inspirarles amor al trabajo”28 según el padre de la bandera. En la actualidad denominamos a esto cultura del trabajo.
Es allí donde podemos repensar una educación para el trabajo. No se trata de pensar linealmente “aprende jardinería, luego será jardinero”, tal como lo ha razonado el desarrollismo (que trataren otro artículo). Se trata de aprender a trabajar, a organizar la tarea, a realizarla integralmente y obtener de ella el sustento, en “estado fruitivo” agregaría Norberto Zen29. Eso es lo que entiendo por el “amor al trabajo” que proponían Manuel Belgrano y Simón Rodríguez como objetivos de la educación.

Bibliografía citada
Astesano, Eduardo B. (1979a) Juan Bautista de América. El Rey Inca de Manuel Belgrano.  Buenos Aires, Ediciones Castañeda
---------------------------- (1979b) Historia Ecológica y Social de la Humanidad, tomo 1. Buenos Aires, Ediciones Castañeda.

Belgrano, Manuel ; Gagliano, Rafael S. (presentación) (2011) Escritos sobre educación : selección de textos. La Plata : UNIPE, Editorial Universitaria.

Cirigliano, Gustavo F.J. (1988) Educación y país: hacia una teoría de la Argentina. Buenos Aires : Humanitas.
-------- (1987) Proyecto de país : aportes para los docentes. Buenos Aires : Docencia.
-------- (1986) Persona, proyecto nacional y sistema educativo. Buenos Aires : Docencia

Galasso, Norberto (2010) Seamos Libres y lo demás no importa nada. Vida de San Martín. Buenos Aires, Colihue.

Jauretche, Arturo M. (1957) “La Colonización Pedagógica”, en Los Profetas del odio y la yapa. Buenos Aires, Peña Lillo.
Kusch, Rodolfo (2007) América Profunda en Obras Completas, volúmen 2. Rosario, Ed. Fundación Ross.

Lewin, Boleslao (1957). La Rebelión de Tupac Amarú. Buenos Aires, Sociedad Editora Latinoamericana

Puiggrós, Adriana (2006) Qué pasó en la Educación Argentina. Buenos Aires, Galerna. pp. 48-50.
---------- (2011) De Simón Rodríguez a Paulo Freire. Educación para la integración Iberoamericana. Buenos Aires, Colihue

Rodríguez, Simón, García Bacca, Juan (prolog.) (1990) Sociedades Americanas. Venezuela. Biblioteca Ayacucho. (Primera edición de 1828) p. 90 (subrayado en el original.) Versión online disponible en: http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=103&begin_at=104&tt_products=152. Cosultada el 21/02/2013

Zen, Norberto Victorio (2008) “Apuntes de iniciación. Apuntes para desarrollar una metodología de iniciación a diferentes aprendizajes” en: Temas del deporte en el contexto de la Política Nacional. Año 1 Nº 3, Agosto del 2008, Buenos Aires, Centro de Estudios e Investigación del Deporte.

(*) El presente texto se puede citar de la siguiente manera: Ferreira, Hugo (2013, 22 de febrero) "Manuel Belgrano y Simón Rodriguez: Educación técnica, descolonización pedagógica y amor al trabajo" en Blog Didáctica de esta Patria. Recuperado de: http://didacticadeestapatria.blogspot.com.ar/2013/02/manuel-belgrano-y-simon-rodriguez.html
1 Puiggrós, Adriana (2011) De Simón Rodríguez a Paulo Freire. Educación para la integración Iberoamericana. Buenos Aires, Colihue
2 Belgrano, Manuel ; Gagliano, Rafael S. (presentación) (2011) Escritos sobre educación : selección de textos. La Plata : UNIPE, Editorial Universitaria.
3 Cirigliano, Gustavo F.J. (1988) Educación y país : hacia una teoría de la Argentina. Buenos Aires : Humanitas.
-------- (1987) Proyecto de país : aportes para los docentes. Buenos Aires : Docencia.
-------- (1986) Persona, proyecto nacional y sistema educativo. Buenos Aires : Docencia
4 Belgrano: 2011, p. 119.
5 Gagliano: 2011, p. 16.
6 Puiggrós: 2010, p. 44.
7 Op. cit., pp. 57 y 58.
8 Belgrano: 2011, p. 56.
9 Puiggrós: idem, 44.
10 Belgrano, idem, 119.
11Astesano, Eduardo B. (1979b).
12Kusch, R.: 2007, tomo 2, pp. 108 y 109.
13 Artesano, Eduardo B. (1979a).
14 Rodríguez, Carlos “La escuela que belgrano nos legó en Página 12 del miércoles 7 de julio del 2004. Versión digital disponible en: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-37689-2004-07-07.html (Consultada el 21/02/2013)
15 Puiggrós, idem; Gagliano, idem.
16 Rodríguez, S Sociedades Americanas…, p. 253.
17 Belgrano, 2011.
18 Rodríguez, Sociedades Americanas…. P. 254.
19 Ídem. pp. 200, 207.
20 Rodríguez, 2007.
21 Jauretche, A. (1957) “La Colonización Pedagógica”, en Los Profetas del odio y la yapa. Buenos Aires, Peña Lillo.
22 Belgrano apud Gagliano, op. cit. p. 27.
23 Rodríguez, Simón, García Bacca, Juan (prolog.) (1990) Sociedades Americanas. Venezuela. Biblioteca Ayacucho. (Primera edición de 1828) p. 90 (subrayado en el original.) Versión online disponible en: http://www.bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=103&begin_at=104&tt_products=152. Cosultada el 21/02/2013
24 Puiggrós (2006) Qué pasó en la Educación Argentina. Buenos Aires, Galerna. pp. 48-50.
25 Galasso, N. (2010) Seamos Libres y lo demás no importa nada. Vida de San Martín. Buenos Aires, Colihue.
26 Más conocido por su nombre criollo Juan de Dios Rivera, v. Lewin, Boleslao (1957). La Rebelión de Tupac Amarú. Buenos Aires, Sociedad Editora Latinoamericana
27 Rodríguez, op. cit., p. 254.
28 Belgrano, op. cit., p. 55.
29 Zen, Norberto Victorio (2008) “Apuntes de iniciación. Apuntes para desarrollar una metodología de iniciación a diferentes aprendizajes” en: Temas del deporte en el contexto de la Política Nacional. Año 1 Nº 3, Agosto del 2008, Buenos Aires, Centro de Estudios e Investigación del Deporte.

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