Conocí a Megafón en 1921 y en la Bilbioteca Popular Alberdi que yo dirigí hasta 1925 y que funcionaba en la calle Camargo de Villa Crespo. Megafón (nunca supe su nombre verdadero) era un adolescente de catorce años, espinoso y greñudo, que según averigüé trabajaba como aprendiz en un aserradero de la calle Canning. Por las noches y con una regularidad que habría encarecido Sarmiento, el aprendiz de aserrador se instalaba en la biblioteca: hundía el catálogo mugriento en su rostro cortante y voraz de ave nocturna; me señalaba luego con la enlutada uña de su índice un título borroso; yo hacía descender hasta sus manos el volumen elegido; y se lo llevaba él a su mesa de rincón, desconfiado y angurriento como un animal que se retira con su presa. Recuerdo que algunas noches, al observar de reojo la masticación intelectual de aquel adolescente, me parecía oír en su mesa un crujir de huesos literarios y un chupar de caracúes filosóficos. Porque aquel niño lector arreaba con todo, ciencias, artes y letras, en un desorden que favorecía no poco el mismo tenor de la Biblioteca Popular Alberdi cuyo acerbo bibliográfico enriquecido por frecuentes y arbitrarias donaciones, todo lo proponía, cambalache revuelto, desde la Poética de Aristóteles hasta un tratado anónimo de logística militar. Cierta vez, llevado por mis inquietudes pedagógicas, traté de canalizar las lecturas de Megafón que se deslizaban como un río sin márgenes. Pero mis intentos resultaron inútiles: Megafón usaba un método bárbaro que consistía en buscar sólo aquellas nociones que sirviesen a su problemática interna. Y aquel método, aplicado más tarde a la instancia de una vida en laberinto y pelea, lo convirtió al fin en el Autodidacto de Villa Crespo, uno de los nombres con que se lo recuerda y que le impuse yo mismo ahora.
Texto extraído y tipeado de: Marechal, Leopoldo (2007) Megafón, o la guerra. Buenos Aires, Seix Barral (pág. 9)
miércoles, 24 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
La Instrucción primaria (en "La Colonización Pedagógica) por Arturo Jauretche
El pueblo en que nací, en el oeste de Buenos Aires, era treinta años antes territorio ranquelino, pero la escuela a la que concurrí ignoraba oficialmente a los ranqueles. Debo a Búffalo Bill y a las primeras películas de cow-boys mi primera noticia de los indios americanos. ¡Esos eran indios!, y no esos ranqueles indignos de la enseñanza normalista.
Salíamos de la escuela y a la sombra de los viejos paraísos plantados por los primeros pobladores, un anciano de barba, tío abuelo mío a quien llamábamos "El Cautivo" por haberlo sido en su niñez, durante 11 años, nos refería historias de tolderías y malones que escuchábamos absortos. Su padre, mi bisabuelo materno, había sido muerto allí, en la frontera, nuestro Far West, en el último malón.
| Ilustración de Ricardo Carpani para el libro "Imperialismo y Cultura" de Juan José Hernández Arregui (1964) |
Para recordar eso hubiera sido una profanación en la escuela de los principios pestalozzianos. Es así como el hijo del Oeste ignora el oeste, como el del Norte, el norte; y el del Sud, el sud. No tenemos literatura de pioneros y el hijo del país desconoce cómo se ha creado el suyo, la transformación de su naturaleza, de sus instituciones, de su población. Y si lo conoce es por sus cabales, a pesar de la escuela, y más por su experiencia de "rabonero" y "malas compañías".
La escuela nos enseñó una botánica y una zoología técnica con criptógamas y fanerógamas, vertebrados e invertebrados, pero nada nos dijo de la botánica y la zoología que teníamos delante. Sabíamos del ornitorrinco, por la escuela, y del baobab por Salgari, pero nada de baguales ni de vacunos guampudos, e ignorábamos el chañar, que fue la primera designación del pueblo hasta que le pusieron el nombre suficientemente culto de Lincoln. Es sabido que nada ayuda tanto al progreso como un nombre gringo, según lo estableció Sarmiento al rebautizar Bell Ville a Fraile Muerto1.
¿Cómo extrañar, entonces, que mirásemos despectivamente las cigüeñas de nuestros bañados, al compararlas con las muy literarias y europeas que anidan en las torres de las iglesias? ¿Cómo comparar el indígena zorro, que acabábamos de trampear, con el respetable "Maitre Renard" mencionado en la escuela? De esa formación han salido las Navidades con nieve y los Papá Noel de nuestros niños, y las primaveras abrileñas de nuestros poetastros. Conocíamos el Yang-Tse-Kiang y el Danubio, pero la escuela ignoraba el Salado Buenos Aires, que nace allí en las lagunas donde buscábamos las nidadas del juncal. ¿Y esa otra laguna, aún más cercana? ¿Cómo nombrar la "laguna del Chancho" en la escuela donde el chancho era cerdo? ¿Qué decir de una historia a base de héroes de cerería -tan absurdos como los niños modelos propuestos por los libros escolares- y que nos obligó a buscar nuestros héroes con valores humanos en la literatura de ficción o en la historia de otros países?2
| Ricardo Carpani "Quiénes somos, de donde venimos y a dónde vamos" (boceto para mural 1991) |
DESCONEXIÓN ENTRE LA ESCUELA Y LA VIDA
Mis recuerdos de colegial sólo quieren suscitar los suyos. "Cuando mi recuerdo ya hacia ti se perfuma", dijo el poeta; vaya usted hacia su infancia y evocativamente recogerá el aroma de aquelíos días; deje que atrepellen los recuerdos, saltando unos sobre otros, para puertear primero. Volverá a la escuela, y haya usted nacido en la ciudad o en el campo, comprobará que lo que traía con usted de ellos, y también de su casa, debió dejarlo en la puerta del aula.La campana que lo llamaba a clase era un cotidiano corte entre dos mundos y su formación intelectual tuvo que andar así por dos calles distintas a la vez, como la rayuela, con las piernas abiertas entre los cuadros.
La escuela no continuaba la vida sino que abría en ella un paréntesis diario. La empiria del niño, su conocimiento vital recogido en el hogar y en su contorno, todo eso era aporte despreciable. La escuela daba la imagen de lo científico; todo lo empírico no lo era y no podía ser aceptado por ella, aprender no era conocer más y mejor, sino seleccionar conocimientos, distinguiendo entre los que pertenecían a la "cultura" que ella suministraba, y los que venían de un mundo primario que quedaba más allá de la puerta.
Es que la escuela era el producto de la "intelligentzia" y estaba destinada a producir "intelligentzia" porque reproducía el esquema sarmientino de Civilización y Barbarie. Era la preferencia por la montura inglesa del sanjuanino, olvidando que el recado era una creación empírica nacida del medio y las circunstancias, así como lo había sido la montura inglesa en su propio medio. Los dos productos de una cultura elaborada vitalmente, concepto ininteligible para quien entiende por cultura un producto de marca que se adquiere como usuario 3-.
Este desencuentro entre la escuela y la vida producía un desdoblamiento en la personalidad del niño: ante los mayores y los maestros, se esmeraba en parecer un escolar cien por cien; frente sus compañeros y fuera de los límites de la escuela defendía su yo en una posición hostil a lo escolar, como un pequeño Frégoli que estuviera cambiándose constantemente el paquete traje de los domingos y las ropitas de entre casa.
| Ricardo Carpani "El gaucho Martín Fierro" |
Aunque la teoría pedagógica, fuera buena, se fundase en Pestalozzi, en la doctora Montesori, o en otro, la pedagogía estaba alterada por esa actitud básica que superaba el conocimiento experimental del maestro, cuando éste, evadido de su formación normalista, intentaba corregirla: el programa y la dirección escolar más alta, lo impedían. Hasta el mismo maestro era subestimado en cuanto hombre, en función de una imagen ideal del mismo, correspondiente al concepto de "cultura"4-
El maestro había sido preparado por los elementales principios pestalozzianos, pero aquello de usar de lo simple a lo compuesto, de lo sencillo a lo complejo, de lo particular a lo general, de lo cercano a lo remoto, y que suponía superar orientando lo ya conocido, y aprender por inducción, se invertía en la práctica pues el método aplicado era el deductivo partiendo de supuestos que tenían calidad de aforismos (muchos de éstos los estoy recopilando para mi próximo Manual de zonceras argentinas}. Era como ya he dicho una escolástica de antiescolásticos, y así se explica todo lo que se ha señalado antes: el divorcio de la geografía, de la historia, de las ciencias naturales, etc., con la realidad circundante cuyo conocimiento estaba excluido de la enseñanza. Hasta se creó un lenguaje convencional como esos "educando", "año lectivo", "dilectos", que el talento de Chamico, con las alegorías, símbolos, etc., pone en la boca de la señorita Miglievaca, que más que expresar la cursilería individual de una maestra es la crítica de un sistema de enseñanza que seguramente también tiene que ver con la excelente calidad de nuestro humorismo. (Tal vez se genera en esa contradicción entre vida y forma, que se nos administra desde los primeros grados).
Desde las primeras letras, nos ponemos en contacto con un mundo sofisticado que es el de la "cultura", y al que entramos y salimos al entrar y salir de la escuela. La "cultura" se identifica con el guardapolvo blanco planchado y almidonado, y ella se cuelga con éste, al retorno a la casa y a la rueda de los compañeros de juego.
Puedo hacer un test con usted lector en esta rememoración de la infancia a que lo he llevado, y verá usted cómo sus recuerdos se ordenan en dos compartimentos separados. En uno está su infancia según la vida, tal como en esa evocación de Carlos de la Púa es "Barrio Once" que transcribo en El medio pelo en la sociedad argentina.
En otro, su infancia de guardapolvo blanco que ya le demandará el estilo de las composiciones escolares, porque toda su infancia se condicionó como si usted hubiera sido el niño de dos mundos distintos, más que paralelos, opuestos.
(Ahora mismo verá usted que las escuelas particulares, que son las caras, aceptan el guardapolvo de color, mientras que en las del Estado siguen con la disciplina del costoso guardapolvo albo -digamos así para ponernos en situación- que tantos sacrificios impone a los hogares. Está reñido con las exigencias del sentido común pero se lo sigue imponiendo porque es casi un símbolo de "cultura", una envoltura formal que oculta y jerarquiza una realidad subestimada.
![]() |
| Ricardo Carpani "Yo soy América" |
Es tan "cultural" ver esas "bandadas de palomas blancas" que se derraman por las calles al son de la campana. El pretexto es la igualdad. ¿Pero por qué, si no es por razones "culturales", la igualdad tiene que hacerse en blanco, que es tan costoso y no en gris, azul y marrón, que son más baratos?) 5
-------------------------------------------------------------------------------
NOTAS
1-La mayoría de los nombres originales de nuestras calles y lugares han sido cambiados. Con el pretexto del homenaje a figuras históricas se ha desvirtuado la toponimia para afirmar la historia falsificada, y a la sombra de los San Martín y Belgrano, la nomenclatura ha servido para desvincular la imagen geográfica del paisaje histórico. Toda esta nomenclatura tenía amplia cabida en las calles innominadas, en las estaciones de ferrocarril y en los pueblos que iban surgiendo.
Pero se la utilizó sistemáticamente para crear una solución de continuidad entre el lugar y el hecho facilitando la imagen del país desconectada del espacio y el tiempo, estratosférica y desarraigada que cultiva la cultura de "pega" a que me estoy refiriendo. Ni siquiera sirve para cumplir el homenaje propuesto pues la reiteración de los nombres iguales en todas las iguales calles de todas las ciudades, y la nominación sin ninguna relación con lo local ha terminado por borrar la idea del homenaje convertido en vulgaridad cotidiana sobre la que la atención se desliza sin percibirlo.
De reflejo se produce un fenómeno curioso. Cuando por casualidad el lugar conserva su nombre tradicional, la gente, habituada a lo postizo del nombre, no vincula el hecho histórico y el sitio. Haga Ud. la experiencia como la he hecho yo. Al pasar por el arroyo Pavón pregúntele a su acompañante qué le sugiere el nombre, y verá con sorpresa que le contesta: "Lo habrán puesto en homenaje a la batalla de Pavón".
Nunca se le ocurrirá que ese fue el lugar de la batalla y lo mismo le pasará en Oncativo o la Tablada.
El pueblo instintivamente se resistió a esos cambios de nombres y los viejos de mi tiempo se esmeraban en llamar Buen Orden, Artes, Piedad a las viejas calles de Buenos Aires que como Florida aún conservaban su nombre tradicional.
Es que el nombre consocia imágenes, hechos y embellece el lugar con toda una gama de elementos subjetivos propios de la comunidad y que forman parte del acervo cultural. Melincué, Venado Tuerto, Chascomús, Chivilcoy, no sólo son nombres; son citas con la vida que fue y que será y motivan asociaciones con el paisaje, con los hombres, con las plantas, con los animales del sitio, que no pueden suscitar General Alvarado, Weelwright (que el paisano pronuncia Bilri) como no es lo mismo decir Río de la Reconquista que Río de las Conchas.
Recientemente se quiso restaurar el nombre de Fraile Muerto y se agitaron los diarios, los rotarianos y los pedagogos para defender su híbrido franco británico Bell Ville identificado con la cursi-parla geográfica.
Fue Sarmiento el que hizo el cambio de nombre adoptando el de un vecino británico, para que así Fraile Muerto, elemento retardatario pasase a ser Bell Ville, elemento progresista. Hay un caso curioso. A la estación Monte Buey -nombre tradicional del lugar que designaba la estancia de un inglés llamado Woodgate, el F. C. Central Argentino le adjudicó ese nombre británico. Pero ocurrió que a los paisanos Woodgate les resultaba difícil y le llamaban Bogati. El mismo Woodgate, horrorizado de que le italianizasen el apellido consiguió que se restableciera la vieja designación Monte Buey.
Pero se la utilizó sistemáticamente para crear una solución de continuidad entre el lugar y el hecho facilitando la imagen del país desconectada del espacio y el tiempo, estratosférica y desarraigada que cultiva la cultura de "pega" a que me estoy refiriendo. Ni siquiera sirve para cumplir el homenaje propuesto pues la reiteración de los nombres iguales en todas las iguales calles de todas las ciudades, y la nominación sin ninguna relación con lo local ha terminado por borrar la idea del homenaje convertido en vulgaridad cotidiana sobre la que la atención se desliza sin percibirlo.
De reflejo se produce un fenómeno curioso. Cuando por casualidad el lugar conserva su nombre tradicional, la gente, habituada a lo postizo del nombre, no vincula el hecho histórico y el sitio. Haga Ud. la experiencia como la he hecho yo. Al pasar por el arroyo Pavón pregúntele a su acompañante qué le sugiere el nombre, y verá con sorpresa que le contesta: "Lo habrán puesto en homenaje a la batalla de Pavón".
Nunca se le ocurrirá que ese fue el lugar de la batalla y lo mismo le pasará en Oncativo o la Tablada.
El pueblo instintivamente se resistió a esos cambios de nombres y los viejos de mi tiempo se esmeraban en llamar Buen Orden, Artes, Piedad a las viejas calles de Buenos Aires que como Florida aún conservaban su nombre tradicional.
Es que el nombre consocia imágenes, hechos y embellece el lugar con toda una gama de elementos subjetivos propios de la comunidad y que forman parte del acervo cultural. Melincué, Venado Tuerto, Chascomús, Chivilcoy, no sólo son nombres; son citas con la vida que fue y que será y motivan asociaciones con el paisaje, con los hombres, con las plantas, con los animales del sitio, que no pueden suscitar General Alvarado, Weelwright (que el paisano pronuncia Bilri) como no es lo mismo decir Río de la Reconquista que Río de las Conchas.
Recientemente se quiso restaurar el nombre de Fraile Muerto y se agitaron los diarios, los rotarianos y los pedagogos para defender su híbrido franco británico Bell Ville identificado con la cursi-parla geográfica.
Fue Sarmiento el que hizo el cambio de nombre adoptando el de un vecino británico, para que así Fraile Muerto, elemento retardatario pasase a ser Bell Ville, elemento progresista. Hay un caso curioso. A la estación Monte Buey -nombre tradicional del lugar que designaba la estancia de un inglés llamado Woodgate, el F. C. Central Argentino le adjudicó ese nombre británico. Pero ocurrió que a los paisanos Woodgate les resultaba difícil y le llamaban Bogati. El mismo Woodgate, horrorizado de que le italianizasen el apellido consiguió que se restableciera la vieja designación Monte Buey.
En la imitación grotesca de lo exterior, ésta siempre se hace como transferencia y así se transfiere el nombre, pero no el buen sentido con que el ejemplo propuesto, Europa, se conserva la toponimia. Es que la copia es siempre para contrariarnos, nunca para favorecernos. Y esto de la toponimia artificial está tan metido en el entresijo cultural que nos han hecho, que hasta los descamisados cayeran en lo mismo. ¿Puede haber disparate más grande que haber cambiado los nombres naturales y lógicos de los ferrocarriles por estos otros que nada tienen que ver como elementos de identificación, como los que habían nacido como aplicación de una geografía elemental? ¡Y esto lo hicieron los mismos que los nacionalizaban!
A este propósito recuerdo que le había propuesto al diputado José María Cañé la redacción de un proyecto de ley para restablecer la toponimia sobre sus bases reales, precisamente en el momento en que los adulones del peronismo terminaban por alterar lo que quedaba de la toponimia auténtica con una lamentable y egolátrica emulación.
De la época es el cuento del paisano que en la esquina de Mitre y Pavón, en Avellaneda, le pregunta al vigilante por la calle Mitre.—"jCómo Mitre...! ¡Eva Perón... y es esta!", le señala el policía.
—"Disculpe... ¿Y Pavón cuál es?"
—"¡Cómo Pavón! ¡Juan Perón...!", lo reta el vigilante.
—"No sabía..." -explica el paisano-. "Como soy del Chaco".
—¡Qué Chaco... Provincia Perón! -le grita ya irritado el vigilante.
El paisano, intimidado, camina pocos metros en dirección a Buenos Aires.
Está ahora, sobre el Riachuelo, en el puente y se recuesta a la baranda, pensativo
y perplejo.
Se le acerca un marinero y le pregunta:
—¿Qué está haciendo, paisano?
El paisano, prudente y avivado ya, le contesta:
—Estoy mirando el Peronchuelo señor...
Y viene al caso aquí, con respecto al reiterado homenaje de los nombres de calles que terminan por no tener sentido de tan repetidos, algo que el Dr. Cooke le dijo al mismo Perón en la presidencia: "Se ha abusado tanto de su retrato que ya no se lo ve; forma parte del paisaje como los árboles de la calle". En esto es cosa de decir de nuevo que "en todas partes se cuecen habas y en mi casa, a calderadas"... (Nota de la tercera edición).
2- El mismo escolar que ignora la falsificación histórica percibe instintivamente su artificialidad y así es como le resulta la historia argentina mucho menos atrayente que la de otros países. (Ya hemos visto la referencia de Borges a la "odiosa" historia de América). Sus santos y demonios de palo, marginados de la vida real como símbolos, y hasta las batallas en prados de esmeralda y con sóidaditos acicalados, son incompatibles con sus pequeñas experiencias y mucho más con su imaginación que siendo imaginación tiene más realismo que una historia anodina, insípida, incolora e inodora como el agua de beber. Esa historia ni es real, ni es fantasía, y la rechazan por igual el realismo y la imaginación, pues, si lo falso deforma los hechos, también impide el vuelo. Esto explica que la historia de cualquier otro país, que cualquier episodio no vinculado a lo que enseña oficialmente adquiera una vivencia incompatible con una enseñanza dosificada en píldoras Es como alimentarse con vitaminas y no con churrasco y frutas, por lo que Enrique IV, el mariscal Ney, César, Espartaco, resultan mucho más interesantes que los protagonistas de nuestro pasado. Se trata de hombres con virtudes y defectos, que se mueven en un paisaje, en un mundo cuya existencia se siente a través de la acción. Este tema solo merece un libro, pero basta con señalar ese desapego por nuestra historia, que ningún profesor de enseñanza secundaria o maestro de escuela primaria, puede desmentir. La clase de historia, apetecida en otros países, a nuestros escolares les resulta "opiosa". Y además irrecordable porque es una memorización de fechas y una constante repetición de las historietas del "niño malo y el niño bueno". Haga memoria, lector, porque Ud. también fue escolar... y a Ud. también le "mtieron" el Grosso —el chico y el grande- despues vino Le... vene (Nota de la tercera edición)
3- El recado típico de la pampa no sólo importa que el jinete lleva consigo el lecho. Es la montura que corresponde a un tipo de equitación —ni la jineta ni la brida-, determinada por el desierto y las vizcacheras en la época de los campos abiertos. La rodada era inevitable y salir parado cosa fácil, con las piernas muy abiertas y la estribada en la punta de los dedos del recado surero, sobre la cabeza del caballo y con el largo cabestro en la mano. No sólo no había que ser apretado; no había que quedarse a pie. Por eso además del largo cabestro el gaucho llevaba un tiro de bolas a la cintura para bolear su montado desde el suelo, de perder la punta del cabestro.
Hombre a pie en el desierto, aunque no fuese apretado ni quebrado, era pasto de los chimangos. ¡Pobre Sarmiento rodando en las vizcacheras del desierto y con montura inglesa! Pero como la "cultura" tenía que venir de afuera nunca pudo comprender que ese recado era una creación cultural propia determinado por el
medio, así como en otras zonas el medio creó el sirigote, y en la montaña el gaucho de Güemes heredó otra forma, de altos arzones, producto de la cultura elaborada sobre la naturaleza, montañosa y boscosa. Ahora el amplio recado de bastos se achica reemplazado más frecuentemente por el recado platero creado por Del Castillo Posse, que no carga tanto sobre los ríñones del animal con ventaja para éste, y que permite afirmarse y descansar enel estribo y se aproxima más a la equitación de la brida. Porque ahora no hay vizcacheras, ni campos abiertos ni desiertos que reclamen la cama; la cultura de la realidad se adecúa a la realidad en la que el viejo y pesado basto deja de ser necesario, quedándole los inconvenientes. En esta pequeña observación podemos cotejar los efectos de la cultura como creación, y la imitación cultural propuesta por la "intelligentzia".
4- Con emoción evoco a mis maestros de primeras letras -cómo no hacerlo si mi madre también fue maestra- ahora que comprendo la distorsión que ellas también sufrían entre el mundo como es y el mundo según lo exigían los programas y las directivas. Pienso ahora en aquella escuela de los pueblos rurales donde a principios del siglo los "niñitos" variaban entre los ocho años y los dieciséis —ya paisanitos de bigote— y donde se hacinaban cuarenta o cincuenta alumnos en un aula para treinta y donde el maestro o la maestra tenían que atender generalmente dos "clases" al mismo tiempo. Cuando en las peleas del recreo o de la salida de la escuela solía aparecer con frecuencia el matagatos y hasta el cuchillito, situación que el maestro teóricamente debía ignorar porque la enseñanza estaba dirigida al niño abstracto tan distinto de la realidad que tenían en el aula. Ellos también tenían que desdoblar su personalidad a riesgo de contradecir inspecciones y programas, y elaborar el suyo de contrabando, para salvar a base de personalidad, la distorsión del hecho y la teoría.
5 Algunos espíritus suspicaces -y que se dicen bien informados- afirman que Cababié Hnos., Fábrica de Alpargatas, etc.... pueden dar razones más positivas de esta increíble persistencia... de la pasión colombófila que viene de arriba. Ellos son los que con otros abastecen el mercado. Todos los años se anuncia para el siguiente la supresión del guardapolvo blanco... y todos los años las autoridades escolares son convencidas... (Nota de la tercera edición)
Texto extraído de: Jauretche, Arturo (2002) Los Profetas del Odio y la Yapa (La Colonización Pedagógica) Buenos Aires, Corregidir (Primera edicación de A. Peña Lillo Editor del año 1957)
Para descargar el texto en formato pdf, hacer click aquí
Biografía de Arturo Jauretche por el historiador Norberto Galasso. Descargar pdf
jueves, 4 de abril de 2013
El universo compartido de Paulo Freire y Enrique Pichón Riviére
Ana Pampliega de Quiroga
habla en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo
| Enrique Pichón Riviére |
| Paulo Freire en Argentina - Encuentro con Alfredo Moffat (1993) |
Para descargar el texto en pdf, hacer click AQUÍ
domingo, 24 de marzo de 2013
Didáctica de la Patria (Leopoldo Marechal)
Conozco a los varones de mi tierra y mi
siglo:
inciertos en el mal y en la virtud,
son como yo, tienen la misma cara
sin dibujos de llanto
y el mismo corazón en arcilla mojada
sin dibujos de llanto
y el mismo corazón en arcilla mojada
que no tostó ni el fuego ni la gloria.
2
Josef, lo que te anuncio no es alegre ni
triste:
sólo es fatal en esta Patria joven.
¿No te hubiera gustado, como a todos,
¿No te hubiera gustado, como a todos,
poner tus cuatro vientos en su bandera
niña,
y montar alazanes que arquean los
pescuezos
en el día feliz de una batalla;
o romper en su elogio, con la oda,
los tímpanos del mundo,
y arrancar una pluma del ángel para ella?
No has de lograrlo, y quedará en tu sueño:
en el día feliz de una batalla;
o romper en su elogio, con la oda,
los tímpanos del mundo,
y arrancar una pluma del ángel para ella?
No has de lograrlo, y quedará en tu sueño:
la infancia de la Patria jugará
todavía
más allá de tu muerte (yo lo aprendí hace mucho).
más allá de tu muerte (yo lo aprendí hace mucho).
Ella es un año inmenso que despunta en
nosotros:
3
Generaciones hubo más dignas que la
nuestra.
un tiempo sin destino que merezca
un laurel,
un puñal que no sale de su vaina
y un día sin talones de castigar la tierra,
un puñal que no sale de su vaina
y un día sin talones de castigar la tierra,
o una estúpida noche
de soldados vacantes?
Nos enseñaron que la Patria era
de soldados vacantes?
Nos enseñaron que la Patria era
no sé yo qué juicioso
paraíso
de infalibles trigales y vacas repetidas.
de infalibles trigales y vacas repetidas.
Así engordamos
junto a los grasientos
asadores y cerca de las uvas pisadas.
Y dormimos en todas
las vigilias del hombre.
asadores y cerca de las uvas pisadas.
Y dormimos en todas
las vigilias del hombre.
4
Entretanto, los pueblos que aventaba la
historia
dos veces conocieron el sabroso
pavor de las batallas.
No me importa, Josef, el tenor de su guerra:
pavor de las batallas.
No me importa, Josef, el tenor de su guerra:
ellos caían bajo la
implacable
legislación del ciclo;
se miraban desnudos
en el espejo claro de la muerte;
sentían retemblar bajo sus pies
la cubierta del mundo, navío castigado,
y abrirse arriba todos los pasajes del cielo.
legislación del ciclo;
se miraban desnudos
en el espejo claro de la muerte;
sentían retemblar bajo sus pies
la cubierta del mundo, navío castigado,
y abrirse arriba todos los pasajes del cielo.
Nosotros les vendíamos harinas
y carnes envasadas.
Muy dichosos de ser espectadores
y no actores de aquella promoción de la sangre,
y carnes envasadas.
Muy dichosos de ser espectadores
y no actores de aquella promoción de la sangre,
reíamos felices de nuestra paz
bovina:
quemábamos incienso a nuestro dios
en figura de Shorthon;
y lo apedreábamos a veces
cuando la lluvia, en su traición, enflaquecía los vacunos
o nos diezmaba los trigales.
Josef, lo que te digo no es de hiel ni de miel:
en figura de Shorthon;
y lo apedreábamos a veces
cuando la lluvia, en su traición, enflaquecía los vacunos
o nos diezmaba los trigales.
Josef, lo que te digo no es de hiel ni de miel:
sólo es
fatal en una Patria niña.
Con todo, algo debemos hacer en esta infancia.
Con todo, algo debemos hacer en esta infancia.
"¿Qué?", me dirás, y te respondo ahora.
5
No te adelantaría mi Didáctica,
si no supiese yo lo que se incuba,
por vocación, en esta provincia de los hombres.
si no supiese yo lo que se incuba,
por vocación, en esta provincia de los hombres.
Josef, un ciclo amargo da su fruta en el mundo:
la
oscuridad nos miente ya la forma de un dios.
Pero un Rey no visible todavía
está plantando almendras en suelos favorables.
Pero un Rey no visible todavía
está plantando almendras en suelos favorables.
¿Qué me dirías tú si brotara un almendro junto
al río y sus
crines de león?
Estudia mis palabras que harán reír a muchos:
Estudia mis palabras que harán reír a muchos:
yo siempre fui un patriota de la tierra
y un patriota del cielo.
El nombre de tu Patria viene de
argentum.
¡Mira que
al recibir un nombre se recibe un destino!
En su metal simbólico la
plata
es el noble reflejo del oro principial.
Hazte de plata y espejea el oro
que se da en las alturas,y verdaderamente serás un argentino.
es el noble reflejo del oro principial.
Hazte de plata y espejea el oro
que se da en las alturas,y verdaderamente serás un argentino.
7
Es un trabajo de albañilería.
¿Viste los enterrados pilares de un cimiento?
¿Viste los enterrados pilares de un cimiento?
Anónimos y oscuros en su
profundidad,
¿no sostienen, empero,
toda la gracia de la arquitectura?
Hazte pilar, y sostendrás un día
la construcción aérea de la Patria.
Xul Solar "Vuel Villa" (1936)
toda la gracia de la arquitectura?
Hazte pilar, y sostendrás un día
la construcción aérea de la Patria.
Xul Solar "Vuel Villa" (1936)
8
Y es una vocación de agricultura.
¿No viste la semilla en su carozo
y el carozo en su tierra y esa tierra en su invierno?
¿No viste la semilla en su carozo
y el carozo en su tierra y esa tierra en su invierno?
Riñón de lo posible, la semilla es el árbol
no proferido aún y ya entero en su número.
Josef, hazte carozo de
la Patria en ti mismo,
y otros verán arriba la manzana
que prometiste abajo.
y otros verán arriba la manzana
que prometiste abajo.
9
Somos un pueblo de recién venidos.
Y has de saber que un pueblo se realiza tan sólo
Y has de saber que un pueblo se realiza tan sólo
cuando traza la Cruz
en su esfera durable.
La Cruz tiene dos líneas: ¿cómo las traza un pueblo?
La Cruz tiene dos líneas: ¿cómo las traza un pueblo?
Con la marcha fogosa de sus héroes abajo
(tal es la horizontal)
y la levitación de sus santos arriba
(tal es la vertical de una cruz bien lograda).
(tal es la horizontal)
y la levitación de sus santos arriba
(tal es la vertical de una cruz bien lograda).
10
Josef, si como pueblo no trazamos la
Cruz,
porque la Patria es joven y su edad no madura,
la debemos trazar como individuos,
fieles a una celosa geometría.
¡La vertical del santo, la horizontal del héroe!
porque la Patria es joven y su edad no madura,
la debemos trazar como individuos,
fieles a una celosa geometría.
¡La vertical del santo, la horizontal del héroe!
Te resulta dificil, ¿no
es verdad?
Pero aquí no se trata de vestir armaduras
Pero aquí no se trata de vestir armaduras
llenas de
pedrería
ni de abrirse las nalgas con lujosos rebenques.
ni de abrirse las nalgas con lujosos rebenques.
Tu
heroísmo ha de ser un caballo de granja,
tu santidad una violeta
gris.
Otros recogerán, a su tiempo, laureles
Otros recogerán, a su tiempo, laureles
y el brillo
escandaloso de la notoriedad:
yo te di los oficios del pilar y el
carozo,
fuertes y mudos en su anonimato.
fuertes y mudos en su anonimato.
Josef, dos modos hay de hacerte rico:
o aumentando las cifras de tu cuenta bancaria
o aumentando las cifras de tu cuenta bancaria
o reduciendo tus
necesidades
a lo estricto y cabal.
Mejor es el segundo, por la razón que sigue:
a lo estricto y cabal.
Mejor es el segundo, por la razón que sigue:
¿No es el hombre un viajero de la tierra?,
¿su
viaje no es de un año?
El que poco desea o necesita
es, bien mirado, un cómodo viajero
El que poco desea o necesita
es, bien mirado, un cómodo viajero
que anda sin equipaje.
12
Yo conozco a viajeros que se cargan
de maletas ociosas.
Por cuidar y mover sus pesados baúles
ni observan el paisaje ni leen la escritura
de este mundo sabroso
(porque todo viajero debe ser un lector).
Josef, eliminando tus valijas inútiles,
ya eres pobre y liviano según la tierra gorda:
leyendo y meditando tus lecciones de viaje,
ya eres rico y pesado según la ley de arriba
Si todos alcanzaran este fácil teorema,
los hombres mis hermanos viajarían desnudos.
de maletas ociosas.
Por cuidar y mover sus pesados baúles
ni observan el paisaje ni leen la escritura
de este mundo sabroso
(porque todo viajero debe ser un lector).
Josef, eliminando tus valijas inútiles,
ya eres pobre y liviano según la tierra gorda:
leyendo y meditando tus lecciones de viaje,
ya eres rico y pesado según la ley de arriba
Si todos alcanzaran este fácil teorema,
los hombres mis hermanos viajarían desnudos.
13
De los siete pecados capitales
que asaltan a los hombres junto al Río,
el primero es la Envidia (los he clasificado
por orden riguroso de maldad).
La riqueza exterior, los honores, el lujo,
la suerte y el talento constituyen el pasto
natural de la Envidia.
¡Josef, que no te muerdan sus dientes amarillos!
Ni envidies a los otros
ni les des ocasión de que te envidien.
La manera segura de no ser envidiado
es la de no mostrar nada envidiable.
que asaltan a los hombres junto al Río,
el primero es la Envidia (los he clasificado
por orden riguroso de maldad).
La riqueza exterior, los honores, el lujo,
la suerte y el talento constituyen el pasto
natural de la Envidia.
¡Josef, que no te muerdan sus dientes amarillos!
Ni envidies a los otros
ni les des ocasión de que te envidien.
La manera segura de no ser envidiado
es la de no mostrar nada envidiable.
| Xul Solar, "Penitentes" (1917) |
14
La Gula está en el orden segundo de mi
lista.
Es terrible, Josef, lo que devoran
nuestros conciudadanos entusiastas.
Por sus jamás ociosas dentaduras
yo diría que pasa toda la Creación
en su aspecto visible y masticable:
gordos terrestres piden ser y son.
Josef, no te abandones a tan loco ejercicio:
devora, en cambio, sin temor ninguno,
toda la Creación inteligible,
y te convertirás en un gordo celeste.
Es terrible, Josef, lo que devoran
nuestros conciudadanos entusiastas.
Por sus jamás ociosas dentaduras
yo diría que pasa toda la Creación
en su aspecto visible y masticable:
gordos terrestres piden ser y son.
Josef, no te abandones a tan loco ejercicio:
devora, en cambio, sin temor ninguno,
toda la Creación inteligible,
y te convertirás en un gordo celeste.
| Xul Solar, "Mestizos de avión y gente" (1936) |
15
Por la mañana, cuando te levantes,
piensa, Josef, en ese nuevo día;
y no te olvides que al salir al sol
entrarás en un campo de batalla.
Que no te engañe el paso normal de los tranvías
ni la canción melosa del frutero
ni el pacífico rostro de tu jefe
ni la sonrisa blanca de tu subordinado.
Ángeles y demonios pelean en los hombres:
el bien y el mal se cruzan invisibles aceros.
Y has de andar con el ojo del alma bien alerta,
si pretendes estar en el costado
limpio de la batalla.
Josef, nada es trivial en esa guerra:
basta el peso ladrón de una bolsa de azúcar
para que llore un ángel y se ría un demonio.
piensa, Josef, en ese nuevo día;
y no te olvides que al salir al sol
entrarás en un campo de batalla.
Que no te engañe el paso normal de los tranvías
ni la canción melosa del frutero
ni el pacífico rostro de tu jefe
ni la sonrisa blanca de tu subordinado.
Ángeles y demonios pelean en los hombres:
el bien y el mal se cruzan invisibles aceros.
Y has de andar con el ojo del alma bien alerta,
si pretendes estar en el costado
limpio de la batalla.
Josef, nada es trivial en esa guerra:
basta el peso ladrón de una bolsa de azúcar
para que llore un ángel y se ría un demonio.
![]() |
| "Xul Solar", Lu Diablo sabe piu viejo, ke por diablo (1962) |
| Xul Solar, "Santos y Guardianes" (1949) |
No vaciles jamás en la defensa
o enunciación o elogio
de la Verdad, el Bien y la Hermosura.
Son tres nombres divinos que trascienden al mundo,
y es fácil deletrearlos en las cosas.
No los traiciones, aunque te flagelen:
yo sé bien que la triste Cobardía
suele atar a los hombres junto al Río moroso.
Vence a la Cobardía de los ojos oblicuos,
y la Patria futura dará el santo y el héroe
que han de trazar las líneas de la Cruz.
o enunciación o elogio
de la Verdad, el Bien y la Hermosura.
Son tres nombres divinos que trascienden al mundo,
y es fácil deletrearlos en las cosas.
No los traiciones, aunque te flagelen:
yo sé bien que la triste Cobardía
suele atar a los hombres junto al Río moroso.
Vence a la Cobardía de los ojos oblicuos,
y la Patria futura dará el santo y el héroe
que han de trazar las líneas de la Cruz.
17
Liviano de equipaje y avizor en tu
guerra,
te asaltarán, empero, no escasas tentaciones.
Josef, has de vencerlas, o llorará la Patria todavía en pañales.
Si te ofrecen un cargo de visibilidad,
acéptalo en razón de tu mérito sólo
y en vista de los frutos que darás a tu pueblo.
Si eres olmo, no admitas la función del peral,
o has de ser un peral falsificado
y un olmo sinvergüenza.
te asaltarán, empero, no escasas tentaciones.
Josef, has de vencerlas, o llorará la Patria todavía en pañales.
Si te ofrecen un cargo de visibilidad,
acéptalo en razón de tu mérito sólo
y en vista de los frutos que darás a tu pueblo.
Si eres olmo, no admitas la función del peral,
o has de ser un peral falsificado
y un olmo sinvergüenza.
18
Los cargos o funciones de mucha
jerarquía
tientan o con el oro fiscal siempre indefenso
o con los relumbrones de toda investidura.
Josef, no pongas mano en los dineros
que a tu virtud laudable se confíen.
El Robo, soslayada forma de la violencia,
es el tercer pecado de nuestros compatriotas.
tientan o con el oro fiscal siempre indefenso
o con los relumbrones de toda investidura.
Josef, no pongas mano en los dineros
que a tu virtud laudable se confíen.
El Robo, soslayada forma de la violencia,
es el tercer pecado de nuestros compatriotas.
19
En cuanto al relumbrón, si te lo
imponen,
lo llevarás con el desgano y frío
de quien se envaina por obligación
en un frac de molesto protocolo.
Sea tu libre personalidad,
y no el brillo exterior que te prestaron,
la que se muestre a todos, fiel e igual a sí misma.
Conozco a personajes que se creían águilas,
temidos y solemnes en su pluma oficial,
y que al ser desnudados exhibieron risibles
alones de gallina.
lo llevarás con el desgano y frío
de quien se envaina por obligación
en un frac de molesto protocolo.
Sea tu libre personalidad,
y no el brillo exterior que te prestaron,
la que se muestre a todos, fiel e igual a sí misma.
Conozco a personajes que se creían águilas,
temidos y solemnes en su pluma oficial,
y que al ser desnudados exhibieron risibles
alones de gallina.
20
Si acaso gobernaras a tu pueblo,
no has de olvidar que todo poder viene de Arriba,
y que lo ejerces por delegación,
como instrumento simple de la Bondad Primera.
Josef, el gobernante que lo ignora u olvida
se parece a un ladrón en sacrilegio
que se Va con el oro de una iglesia.
no has de olvidar que todo poder viene de Arriba,
y que lo ejerces por delegación,
como instrumento simple de la Bondad Primera.
Josef, el gobernante que lo ignora u olvida
se parece a un ladrón en sacrilegio
que se Va con el oro de una iglesia.
21
Según la más antigua ley de la
caridad,
el superior dirige al inferior.
Hasta los nueve coros angélicos reciben
y cumplen esta norma del gobierno amoroso;
y el ángel superior, al de abajo se inclina
para darle una luz que a su vez le fue dada.
Todo buen gobernante lo será
cuando a sus inferiores descienda por amor
y se haga un simulacro de aquel Padre Celeste
que a toda criatura da el sustento y la ley.
El gobernante que no asuma el gesto
de la paternidad
es ya un tirano de sus inferiores,
aunque regale sus fotografías
con muy dulces autógrafos.
el superior dirige al inferior.
Hasta los nueve coros angélicos reciben
y cumplen esta norma del gobierno amoroso;
y el ángel superior, al de abajo se inclina
para darle una luz que a su vez le fue dada.
Todo buen gobernante lo será
cuando a sus inferiores descienda por amor
y se haga un simulacro de aquel Padre Celeste
que a toda criatura da el sustento y la ley.
El gobernante que no asuma el gesto
de la paternidad
es ya un tirano de sus inferiores,
aunque regale sus fotografías
con muy dulces autógrafos.
| Xul Solar "Dos Anjos" (1915) |
22
Empero, no confundas esa paternidad
con un fácil reparto de juguetes.
Recordarás, Josef, que tu Padre de arriba
gobierna con dos manos:
con la manó de hiel de su Rigor
y la mano de azúcar de su Misericordia.
Si asumes el poder, usa las dos,
ya la dura o la blanda, según tu inteligencia.
Josef, el que gobierna con una mano sola
tiene la imperfección de un padre manco.
con un fácil reparto de juguetes.
Recordarás, Josef, que tu Padre de arriba
gobierna con dos manos:
con la manó de hiel de su Rigor
y la mano de azúcar de su Misericordia.
Si asumes el poder, usa las dos,
ya la dura o la blanda, según tu inteligencia.
Josef, el que gobierna con una mano sola
tiene la imperfección de un padre manco.
Ni te muestres al pueblo demasiado
ni en el poder te agites como un hombre de circo.
Imita, si gobiernas, a ese Motor Primero
que hace girar al cosmos
y es invisible y a la vez inmóvil.
ni en el poder te agites como un hombre de circo.
Imita, si gobiernas, a ese Motor Primero
que hace girar al cosmos
y es invisible y a la vez inmóvil.
24
Preferiría yo, sin embargo, que
tales
pesos no recayeran en tus hombros.
Es mejor construirse y apretarse uno mismo
(ya te hablé del pilar y la semilla),
y crecer por adentro lo que afuera se poda
y ganar por arriba lo que se pierde abajo.
Si así lo hicieras, crecerá la Patria,
Josef, en cada una de tus disminuciones.
Y todo lo que pierdas lo ganará esa Novia
del Suceder, en su más claro día.
pesos no recayeran en tus hombros.
Es mejor construirse y apretarse uno mismo
(ya te hablé del pilar y la semilla),
y crecer por adentro lo que afuera se poda
y ganar por arriba lo que se pierde abajo.
Si así lo hicieras, crecerá la Patria,
Josef, en cada una de tus disminuciones.
Y todo lo que pierdas lo ganará esa Novia
del Suceder, en su más claro día.
viernes, 8 de marzo de 2013
Paulo Freire por Eduardo Galeano
Eduardo Galeano
Setiembre
8
Día de la alfabetización
Sergipe, nordeste del Brasil: Paulo Freiré inicia una nueva jornada de trabajo con un grupo de campesinos muy pobres, que se están alfabetizando.
—¿Cómo estás, Joáo?
Joáo calla. Estruja su sombrero. Largo silencio, y por fin dice:
—No pude dormir. Toda la noche sin pegar los ojos.
Más palabras no le salen de la boca, hasta que murmura:
—Ayer y o escribí mi nombre por primera vez.
Paulo Freire
Noviembre
28
El hombre que enseñaba aprendiendo
En el año 2009, el gobierno de Brasil pidió disculpas a Paulo Freiré. Él no pudo agradecer el gesto, porque llevaba doce años de muerto.
Paulo había sido el profeta de una educación solidaria. En sus comienzos, daba clases bajo un árbol. Había alfabetizado a miles y miles de obreros del azúcar, en Pernambuco, para que fueran capaces de leer el mundo y ayudaran a cambiarlo.
La dictadura militar lo metió preso, lo echó del país y le prohibió el regreso.
En el exilio, Paulo anduvo mucho mundo. Cuanto más enseñaba, más aprendía.
Hoy, trescientas cuarenta escuelas brasileñas llevan su nombre.
Texto extraído de: Galeano Eduardo (2012) Los hijos de los días. Buenos Aires, Siglo XXI
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







